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miércoles, 31 de mayo de 2017

Repercusiones (5)

Dejen sus comentarios si quieren que siga publicando la historia, eso me motiva mucho



Después de un largo rato de placer finalmente termino.
Se levantó y camino hacia la puerta salió completamente desnuda y eso le fascinaba.
Bajo las escaleras y escucho por fin el teléfono cuando sonaba. Contesto.

- Mamá? -.
- Si ,soy yo ¿ Que nesecitas Vanesa?-.
- Nada mamá,solo que ya es un poco tarde para volver así que pienso que sería mejor quedarme esta noche en casa de mi Tía, tú qué dices? -.
- Me parece buena idea,no quiero que te arriesgues a que te suceda algo-.
- No ,no quisiera volver a vivir algo así-.
- Bien, entonces nos vemos mañana! -.
- Si mamá, te quiero! -.
- Yo igual, Adiós-. *Termino la llamada*

Dejo el teléfono sobre la mesa y se sentó sobre el sofá , seguía tocando sus pechos de una forma menos agresiva,ya solo los tocaba por distracción.

Miéntras tanto en la casa de Esther las chicas seguían encerradas en cada habitación, Vanesa termino de hablar con su madre y se recostó, encendió el televisor para distraerse un rato.
Entonces Esther toco la puerta buscándola para hablar con ella.

-Vanesa , sigues despierta?-. Pregunto Esther pero no recibió ninguna respuesta.
-Por favor Vane,nesecito hablar contigo,no entiendo porque me odias así de repente-.  De igual forma no recibió respuesta,entonces decidió irse a su habitación a descansar de el largo día que había tenido.

Vanesa sin embargo seguía pensando que hacer, quería arreglar las cosas pero no sabía quién era realmente quien la estaba llamando. Podría ser una trampa o se trataba de su verdadera prima.
Decidió tomar el riesgo y salir para hablar con ella,justo cuando salió Vanesa ,Esther iba entrando a su habitación.

- Hey! No tan rápido,  de que quieres hablar?-.
- Sobre lo que pasó hoy-.
- Específicamente de que? -.
- De porque me atacaste!-.
- Claro ,te daré una explicación-.
- Bueno ,entra conmigo a mi habitación-.
- No, hablemos aquí en el pasillo-.
- Como quieras-.
- (No voy a entrar con ella de nuevo, seguro me va a violar) Bueno pregunta lo que quieras-.
- Porque me atacaste? Que te he hecho yo? Crei que éramos las mejores amigas!
Primas inseparables-.
- Tu sabes porque-.
- Realmente no lo se, dame una explicación-.
- Lo que sucedió esta mañana antes de volver a mi casa-.
- Solo que despertaste y te vi saliendo de la casa, fue ahí cuando te encontré afuera y hable contigo sobre nuestras madres después de eso ya no recuerdo nada-.
-Absolutamente nada? -.
- No ,después desperté con un dolor de cabeza terrible y hasta ahí es todo lo que recuerdo, y luego entre y me golpeaste-.
- Mmm... (Es lo mismo que yo recuerdo, que el anciano salió de mi cuerpo esta mañana y entro en Esther, hasta ahí lo último fue que desperté en mi habitación con un gran dolor de cabeza, entonces como dijo mi mamá es probable que haya poseído a otra persona) entonces te quiero pedir una disculpa por mi actitud, me perdonas? -.
- Claro que sí Vane, tu sabes que siempre seremos mejores amigas además de las mejores primas-.
- Vale, oye y si comemos algo? -.
- Crei que nos nunca lo pedirías, te espero en la cocina voy a ver que hay en el refrigerador-.
- Bien , allá te alcanzó -.

Esther bajo a la cocina y Vanesa se quedo pensando las posibilidades de que Frederic haya escapado a otro cuerpo.

- Es muy probable que el anciano haya huido del cuerpo de Esther ,pero que cuerpo habrá poseído?  Mamá dijo que llevo a Esther con Nick después de recogerla , y si ahora está en el cuerpo de Nick? Eso lo haría más difícil porque seguro lo voy a encontrar en el colegio-.

En el momento que todo esto sucedía, en casa de Vanesa el ladrón de cuerpos Frederic seguía con la diversión.
De nueva cuenta había entrado por ropa a la habitación de Jimena ,pero ahora se tomaba fotos con su smartphone , por curiosidad lo tomo y se activo la cámara lo que le dio la gran idea de posar para algunas ricas fotitos.
Tomo las ropas más sexys que encontró y se las ponía para posar frente a la cámara.

El Mas Buscado

Roberto "Armas" Barraza era uno de los hombre más buscados del País, traficaba con personas pero de una manera diferente.
Secuestraba personas muy poderosas y de la alta sociedad y vendía sus cuerpos por mucho dinero.
Cuando estuvo a punto de caer su idea fue tomar uno de los cuerpos y convertirse en esa persona.
Ganando tiempo para buscar otro cuerpo con más riquezas.

Máguita

Juventud

Repercusiones (4)

Las chicas se fueron, dejando completamente solo a Frederic para probar su nuevo cuerpo, uno que estaba ansioso de explorar, era su primera opción pero la llegada de la otra chica lo hizo cometer un error terrible.

- Ahora si ,estamos solos tú y yo , dudo que me escuches pero me gustaría que sintieras lo que yo voy a sentir-.

Subió a la habitación de Jimena y se quitó la ropa solo quedando con su ropa interior.
Se miro de arriba hacia abajo en el espejo y admiraba sus enormes pechos complementado por su gran trasero.
Estaba completamente enamorado de aquella hermosa mujer a la que ahora tenía bajo su control.
Sin pensarlo se quitó el Bra y lo lanzó al suelo ,comenzó a saltar para ver el movimiento de sus pechos.

- Vaya que son grandes ,estás si son las tetas de una mujer madura, las otras niñas no tenían nada en comparación a estas hermosuras-.

Se toco un poco mas los pechos y poco a poco sentía como comenzaba a excitarse, su pantie se humedeció de repente y procedió a quitársela ,la tomo con las dos manos y la froto por su boca e incluso saco su lengua para saborearla.
Era increíble , tenía su parte íntima completamente rasuradita.
Algo que le encantaba aún más ,esta vez quería probar otra cosa las veces anteriores fueron muy simples aunque placenteras.
Pero sentía ganas de tener algo dentro, su cuerpo se lo pedía ansioso y el no podía controlar esas sensaciones.
Busco cajón por cajon, encontrando únicamente ropa y cosas así, pero en el último cajón se encontraba toda la ropa interior ,justo cuando saco todo algo cayó. 
Se trataba de un dildo grande de baterías que podía vibrar para dar más placer, lo tomo y miro con asombro.

- Que esto?  *Presiono aquel botón que hacía vibrar aquel aparato*
Como lo detengo? Sigue vibrando-.

Presiono nuevamente el botón y se detuvo lentamente.
Se recostó en la cama y en una posición donde sus piernas quedaban a los costados y su vagina libre coloco el dildo dentro, se sintió tan satisfecho que siguió intentando ,eso era lo que él quería probar algo nuevo con el cuerpo de Jimena.
Seguía con el dildo dentro cuando presiono por accidente el botón ,el dildo comenzó a vibrar y el a gemir.
Sus gritos llenos de placer no cesaban era único lo que sentía ,una sensación increíble. Mejor aún que hacerlo por su propia cuenta.

No se explicaba como aún no había sentido algo así.

-Vamos, Si, Si,Si,Si! Esto está genial ,como no había experimentado algo así en mi extensa vida, más de 600 años y nunca lo intente-.

El teléfono de Jimena comenzó a sonar pero ni cuenta se dio debido al escándalo que hacía sonó por varios minutos ,llamada tras llamada pero Jimena no podía contestar. Seguía disfrutando de aquel mágico aparatito que lo hizo llegar al extasis.

Repercusiones (3)

Al mismo tiempo Vanesa conducía hacia casa de su Tía Fabi junto a Esther.
El silencio era sepulcrante ni siquiera se podían dirigir las miradas , algo no muy común entre ellas.
Las consecuencias que había dejado Frederic al poseer a Esther y querer violar a Vanesa eran irreparables.

Llegando a la ciudad Vanesa se distrajo y un policía la miro conduciendo el auto.
De inmediato se acercó y les pidió que se detuvieran.

-Buenos días Señoritas-.
-Buenas oficial, se le ofrece algo?-.
-Si ,me podría mostrar su licencia con alguna identificación? -.
-Lo que pasa es que no tengo ninguna de las dos -.
- Lo siento pero van a tener que bajar del auto y tendré que llamar a una grúa para que se lo lleve-.
- No ,por favor! El auto es de mi mamá-.
- Lo siento señorita leyes son leyes-.

Esther tomo algo de dinero que tenía en su bolso y trato de "arreglarse" con el policía.

- Disculpe oficial ,no hay forma de que nos deje ir? -.
- Lo siento pero no, ninguna de las dos es mayor de edad -.
- Que tal si le doy una pequeña cortesía y olvidamos que todo esto paso, que dice? $200 esta bien? -.
- Esta bien ,se van a ir pero con una advertencia,eh. Si las vuelvo a encontrar les quitare el auto -.

El policía se fue y las dejo a ambas con un susto muy grande.

- Gracias Prima! No sabía que hacer -.
- Tu tranquila , he visto muchas personas que con una pequeña cortesía al oficial ,los dejan ir sin problemas-. 
- Estaba tan asustada ,por poco lloro-.
- Insisto, no te preocupes. Mejor ya vámonos a mi casa-. 
- Ok, subamos al auto-.

Entraron al auto y Vanesa condujo a casa de su tía Fabi. Cuando llegaron Esther saco de su bolso unas llaves con las que abrió la puerta.
Ahí Vanesa comenzó a tener algunas dudas.

-(Llaves? La primera vez que me trajo no tenía llaves! Será que en verdad es Esther?)
*Se quedó parada en la puerta pensando* - Hey, no vas a entrar? Deberías llamarle a tu madre para contarle lo que nos sucedió-.
- Si, discúlpame estaba pensando todavía en lo que sucedió-.
- Ya veo, sigues nerviosa-.
- Un poco-.
-Bueno, mientras llamas a tu mamá yo bajaré mis maletas del auto-.
- Me parece perfecto-.

Vanesa entró a la casa y en la sala principal encontró el teléfono ,entonces llamo a su madre, más ella nunca contesto.

Ya era tarde el sol se estaba ocultando Vanesa seguía tratando de comunicarse con su madre, pero ella seguía sin contestar.
No quería arriesgarse a salir y encontrarse con aquel policía otra vez.
Esther se encontraba en su habitación juntando el tiradero que hicieron horas antes, obvio sin que ella estuviera consciente de sus acciones.

Vanesa subió, se acercó a la puerta de la habitación de Esther y pego oído a la puerta.
No escuchaba absolutamente nada, su inmediata impresión era que algo no cuadraba con lo que pasó en la mañana.
Toco la puerta y no recibió respuesta así que entro a la fuerza.
Ahí se encontró a Esther mientras lloraba.

-Vanesa, que haces aquí? Crei que ya te habías ido-.
-No, mi madre no contesta el teléfono y no quiero irme sin saber que hacer si me vuelven a detener-.
-Solo usa otro soborno y ya-.
- Pero porque estabas llorando?-.
- No es nada importante-.
- Vamos Esther somos primas incluso mejores amigas, puedes contarme lo que quieras-.
- Cierto,mira se que mi vida es "maravillosa" a comparación de los demás, pues tengo todo lo que quiero, desde vestidos lujosos, zapatos caros, monederos de piel y otras cosas pero la verdad nada de eso me importa,lo que realmente quiero es tener a mis padres cerca y que nunca estén peleando cuando estoy con ellos,-. 
- Tu madre regresa la próxima semana-.
- Si, regresa y nuevamente se va de viaje al otro lado del mundo , y ni hablar de mi padre, es tan celoso que solo se preocupa por estar con ella, dejándome a mi de lado-.
- Aún así tú has entendido que puedes vivir sin ellos dos-.
- Crees eso? -.
- No lo creo ,lo estoy mirando-.
- Es verdad, no los necesito-.
- Claro que no ,mira la enorme casa que tienes para ti sola, incluso tú sola has hecho más para ti que ellos dos juntos-.
- Si, no debo preocuparme por ellos, cuando regresen ni siquiera debería importarme-.
- Lo ves , por cierto creo que me quedaré aquí ,no me voy a ir hasta mañana temprano-.
- Claro, puedes quedarte en la habitación de mi mamá ,mientras yo preparare algo de cenar, te parece? -.
- Me agrada la idea-.

Vanesa entró a la habitación de su Tía y cerró la puerta desde adentro, seguía dudando de la identidad de "su prima".
Más aún porque no todo estaba como lo habían dejado, comenzando por el sofá en la puerta y la ropa que ella había dejado.
Pero aquella situación reciente la hacía confiar más en ella.

martes, 30 de mayo de 2017

RELATO [Parte Tres]

Hola les dejo la parte 3 del relato, dejen su comentarios si quieren que siga con la historia.

Al principio, sospeché que mi madre había perdido totalmente la razón. Sin embargo, cuando tomó una especie de lapicito de sombras y comenzó a rayarme sutilmente en el abdomen, primero, y entre los pectorales y sobre ellos, después, creí haberlo confirmado.

–Karen, ¿qué rayos haces?

–Recurrir a todas las trampas de las edecanes... Para que aprendas a ser sexy y coqueta, necesitas verte hoy mucho más exuberante...

Suspiré. Ella había dedicado un montón de tiempo a recogerme el pelo (envolviéndomelo en una redecilla), a ponerme uñas postizas y pupilentes verdes, a probarme aretes, a maquillarme. El famoso motociclista de la empresa cervecera le había entregado el paquete (con los dos equipos de ropa) cerca de una hora y media antes. ¡Y ahora parecía tan entretenida!

–Esto ya quedó...

Yo permanecía en una silla, a media sala, en desnudez total y sin poder verme. No obstante, percibía con claridad la sensación de los cosméticos en mi rostro y, especialmente, tanto el peso y la dureza del rímel en mis pestañas como el ahora cremoso sabor de mis labios. Mi madre tomó la cinta adhesiva.

–Levántate y alza las brazos...

Obedecí. Entonces, pegó el extremo de la cinta en mi espalda, poco más o menos a la altura del ángulo inferior de mi omóplato, y comenzó a rodearme, apretando con fuerza, como tratando de unir mis pectorales, hasta que formó un hueco entre ellos. Después, con una esponja, me aplicó ahí polvos oscuros, retocando lo previamente trazado con el lapicito. Para finalizar, me untó en todo el cuerpo, especialmente en brazos y piernas, una perfumada crema en la que había disueltas micro-partículas iridiscentes de efectos metálicos.

–Se llama glitters –me comentó–... Te fascinarán...

No había fascinación en mí, desde luego, sino terror. Pero no quería volver a despertar la ira de mi madre.

–Sólo falta vestirte –sonrió.

Me encogí de hombros. Mi madre fue a su cuarto y regresó con una caja:

–Lo que son las cosas –prosiguió, divertida–... Un coordinador de edecanes nos regaló éstos a todas, por si algún días los necesitábamos... Debido al cuerpazo que Dios me dio, los despreciaba... Jamás pensé quién los estrenaría...

Abrió la caja: contenía seis artefactos de gel de silicón purísimo. Me pasó uno: la cobertura (después supe que se trataba de un elastómero de poliuretano de alta resistencia a la ruptura) lo hacía paradójicamente suave y consistente.

–¿Qué es esto? –pregunté...

–Explantes...

–¿O sea?

–Son como los implantes que se usan en cirugía, pero van por fuera...

Rasgó el paquete de la cervecera, y extendió la ropa frente a mí: un mini bustier blanco sin tirantes; un culotte rojo; un juego de micro falda, guantes y tirantes en vinil amarillo (con los logotipos de la empresa); un casco industrial; y unas botas de caña alta con tacones de aguja de 12 centímetros y medio... "No voy a poder caminar", deduje.

Mi madre me puso en la entrepierna una nueva capa de cinta adhesiva y, luego, se asomó a la caja de los explantes. Sonrió:

–Te digo que la suerte está de nuestro lado...

De la dicha caja, sacó cuatro delicadas pantaletas, todas de elastano/poliamída: una, color carne; otra, negra; la tercera, blanca; y la última, del mismo rojo del culotte. Apartó ésta, y me la mostró por dentro: ocultaba sutilísimas bolsas, cuatro en total, en las que comenzó a depositar explantes: uno para cada una. En cuanto terminó, me hizo entrar en la prenda, que, de tan justa, borró las fronteras entre el silicón y mi propia carne.

–¡Extraordinario! –proclamó.

De inmediato, me vistió la micro falda, terriblemente apretada, y me ciñó el mini bustier, deslizándole un explante en cada copa y vigilando la posición de mis pectorales. Por último, me aseguró la micro falda con los tirantes, me colocó los guantes y me calzó las botas.

–¡No hubiera desperdiciado uñas postizas! –se lamentó.

Tragué saliva... Eran casi las nueve de la noche... "Quizá a este paso, no alcancemos a llegar al famoso evento", me consolé.

–Karen –pregunté, buscando alguna táctica dilatoria y recordando la redecilla en mi cabeza–, ¿vas a peinarme?

–No, hermanita... Tengo una sorpresa... Pero antes, debo arreglarme... Espérame... Quedaré lista en menos de lo que canta un gallo... ¡No te muevas!

"No quiero moverme en toda la noche", pensé, recargándome en la silla. Tampoco quería verme al espejo...

Para mi estupefacción, mi madre se desnudó por completo delante de mí, y me expresó con júbilo:

–¡Es maravilloso que ahora seamos dos mujeres en casa!...

Cerré los ojos, tratando de bloquear emociones, y fui cayendo en un sopor absurdo. Creo, incluso, haber dormitado un poco. Hasta que un escalofrío me hizo reaccionar. Nadie había en la sala...

–¿Karen? –llamé...

–Ya voy, impaciente...

Mi madre salió de su cuarto, completamente arreglada, aunque con una redecilla en la cabeza también. En las manos, llevaba dos pelucas (redondas, atrevidas pelirrojas, con flequillos maravillosos): hechas de pelo natural, carísimas, se las había robado tras su participación en un anuncio de televisión.

–¡Me alegro de no haberlas vendido!

En un santiamén, cada quien tuvo puesta la suya...

–Vamos a tu cuarto, Angeliquita... Párate...

–Me da miedo caerme –respondí, con sinceridad descarnada–... Estos tacones son una grosería...

Mi madre rió.

–Si caminas exactamente como te enseñé, no tendrás dificultades... ¿Recuerdas lo que te dije acerca de apoyarte en las puntas de tus pies?

Me tendió la mano y me incorporé lentamente, con inseguridad. Di dos pasos.

–¡Esto es horrible! –gemí...

–¡Para nada! ¡Estás moviéndote exactamente como debes! Sólo trata de pisar con mucha firmeza... Balancea más las caderas, a todo lo que te den...

Descubrí de inmediato que me era fácil dominar los tacones si exageraba el andar femenino. No tuve, pues, más remedio que imponérmelo. Llegué al cuarto rosa sin complicaciones, aunque plenamente conciente de que tal acción era opuesta, por completo, a mi masculinidad.

Sin embargo, nada me había preparado para lo que el espejo de cuerpo entero me devolvió: ¡mi madre y yo lucíamos como un par de esculturales gemelas pelirrojas! Antes de que pudiera yo reaccionar de otra forma, se me escaparon dos palabras:

–¡No mames!

–Prodigioso, ¿no?

Me contemplé de abajo hacia arriba. Los tacones no sólo me daban altura: hacían más largas y estilizadas mis piernas, me obligaban a mantener una posición erguida, y me formaban un arco en la espalda (que hacía sobresalir mi pecho y empinaba mi vientre ligeramente hacia atrás). La micro falda (que iniciaba debajo de mis caderas, dejando por fuera el delgado inicio de la pantaleta, y terminaba apenas cubriéndome el pubis) estaba por reventar: si naturalmente mis nalgas de niño, con su volumen y su forma de pera, eran ya notables bajo un vestido, los postizos sobre ellas y alrededor de mi cadera, me proporcionaban una figura curvilínea, idéntica a la de mi madre. Gracias a las trazos marcados (entendía, al fin, su propósito), mi abdomen se veía planísimo, atlético. Pero lo más interesante para mí, en ese momento, fue el efecto de mis pectorales unidos por la cinta adhesiva: debido al hueco formado entre ellos (más evidente por el oscurecimiento artificial), simulaban realmente el inicio de los explantes, como si éstos formaran parte de mi cuerpo.

–¡Senos! –se me escapó– ¡Dios mío!

Mi madre rió, complacida, y lanzó un comentario que no capté plenamente:

–¡Imagínate cuando, de verdad, tengas los tuyos!

–¡Me has transformado por completo! ¡Luzco mayor!

Dada la fuerza y la temperatura del maquillaje (ojos superdelineados, enmarcados por intensas sombras marrón; pestañas formidables; labios de un sensual rojo Burdeos), ¡incluso mi rostro era el de una jovencita! Los glitters esparcidos en mi cuerpo otorgaban una extraordinaria apariencia a mi piel desnuda. Muslos, abdomen, cintura, espalda, brazos, el inicio de mis pectorales, hombros, cuello: todo refulgía, en sedosidad, invitando a las caricias.

–¿Cómo te sientes?

–No lo sé...

–Yo sí... Aunque lo niegues, te sientes mujer... Una que está bien buena, por cierto...

–¡Karen!

–Ya tienes la feminidad en ti... Sólo déjala que fluya...

Mi madre fue por dos bolsas de mano, por dos abrigos, por un frasco de Princess (de Vera Wang) y por una cajita. De ésta, tomó un paquetito de laminillas mentoladas para el aliento; después, me perfumó con cuidado

–La edecanes no sólo debemos vernos bien –me explicó, mientras me retocaba la pintura de labios–: es obligatorio oler siempre rico.

Me ayudó a vestirme uno de los abrigos, dejándolo intencionalmente abierto. Luego, hizo lo propio con el suyo. Sacó de la cajita un minúsculo envuelto con pastillas; lo depositó, junto con el perfume, en una de las bolsas, y me entregó la otra.

–Cada una llevará su casco –indicó...

Antes de salir, fue a la cocina, tomó la escoba y la dejó en la sala, a un lado de la puerta.

–¿Y eso? –averigüé, con auténtica intriga...

–Es lo que te reventaré en la cabeza y en la espalda, cuando regresemos, si no cumples con mis expectativas...

Salimos a la noche. Yo estaba en shock, balanceándome en los tacones y con una bolsa en el brazo. "Voy de mujer", pensé. "Y tengo la obligación de comportarme como tal, si no quiero recibir una golpiza". Apenas mi madre se asomaba hacia la calle, buscando algún taxi, cuando una voz conocida me sacudió.

–Doña Karen, buenas noches...

¡Era César!

–¿Cómo estás, César?

–Bien, señora. ¿Está Ángel en casa?

–No, su profesor de canto lo llamó para un ensayo...

–Entonces, por favor, dígale que me marque al celular, en cuanto regrese...

Yo no quería voltear. ¡No quería! ¡Fingía vigilar la calle! ¡Trataba de disimular!... Desafortunadamente, mi madre no tardó en intervenir:

–¿Ya conoces a mi sobrina?

"¡Dios mío!". Oí las pasos de César yendo en mi busca ¡Cuántas veces habíamos jugado al futbol y compartido aventuras! ¡Él era mi amigo! "¡Va a reconocerme!", temí. Para mi sorpresa, ya frente a frente, su reacción fue distinta: sus ojos, ávidos, carbones encendidos, iban, sin tregua, de "mis senos" a mi vientre, de mi vientre a mis piernas, de mis piernas a "mis senos"... Por primera vez, de cerca, supe como ve un hombre a una mujer cuando la desea...

–Mucho gusto, señorita...

Nada pude articular.

–Disculpa que Karla no te responda –intervino mi madre–, pasó una semana en la playa, con el novio, y regresó con la garganta inflamadísima... Pero, César, no le hables de usted a esta chamaca... Tiene la misma edad que tú, ¿verdad, Karla?

Asentí, percibiendo la creciente sequedad de mi boca, mientras me brotaban, desde el fondo del cerebro, una palabras oídas el día anterior: "está bien buena la vieja", "está bien buena la vieja", "está bien buena la vieja"... De manera automática, sin proponérmelo, vi la entrepierna de César y descubrí su pene en erección, mucho más grande que el mío... "Lo excito", confirmé en fascinación morbosa. "Se le para la verga conmigo, como con la modelo del playboy"...

–¿Quieren taxi? –preguntó César...

–Sí, tenemos un evento y vamos retrasadas...

–Para que no esperen mucho, yo puedo ir a la avenida y traerles uno...

–¿Nos harías ese favor?

–Por supuesto...

César se echó a correr. Suspiré audiblemente.

–Karen, ¡vas a matarme! –reclamé...

–Tranquila, hermanita... César ya es tu admirador...

–¿Por qué le dijiste que tengo novio y que me fui con él a la playa?

–Para mayor efecto... Además, imaginará que ya te han cogido, y te le apetecerás más...

–¡Parecía querer desnudarme con los ojos!...

–Ten la seguridad de que lo hizo, en su mente... ¿Por qué crees que se le levantó esa chingadera?

–¡Karen!

–No te hagas pendeja: se la viste...

Mentí:

–¡Qué le voy a estar viendo!

–¡La verga!

Guardé silencio, buscando justificarme. Opté por cambiar el tema:

–¿Por qué le dijiste que me llamo Karla?

–Fue el primer nombre que se me ocurrió... Además, de alguna manera te tendré que presentar con Marcos, en el evento... Pero ya, en buen plan: ¿qué sientes, como hembrita, al excitar a un macho?

Para mi buena fortuna, no tuve que responder: un taxi, guiado por César en plan de copiloto, avanzaba por la calle. En cuanto se detuvo frente a la casa, traté de subirme. Mi madre me detuvo.

–Despídete de César, Karlita... Fue muy amable con nosotras...

César bajó del auto. Yo le extendí la mano, pero él, al tomármela, me jaló, forzándome a inclinarme, ¡y me dio un beso en la mejilla, lo más cerca que pudo de la boca!

–¡Que te vaya bien, linda! –me susurró...

Una vez en el taxi, mi mamá no paraba de reír.

–El naquete debe estar presumiéndole a tus otros amigos que ya te conoció, y que lo calientas...

Permanecí en silencio.

–Es el efecto que las mujeres causamos en los hombres –agregó mi madre...

–¡Ya! –la interrumpí...

Ella me vio. Había una chispa de picardía en sus ojos:

–Sé honesta: lo de la viborita de César, ¿te incomodó o te gustó?

–¡Fue muy raro! ¡Punto!

–¡Pues, chica, prepárate! ¡Estarás parando vergas toda la noche!

Pensé en el taxista, y me avergoncé.

–¡Deja de ser vulgar, Karen!

Sin embargo, el taxista nada oía: estaba más al pendiente de vernos las piernas, a través de los espejos, que de nuestra conversación... ¡O de la carretera!

Llegamos a la empresa cervecera justo a tiempo. El guardia del acceso, un tipo moreno, rudo, de muy mala pinta, evidentemente conocía a mi madre:

–¡Dichosos los ojos que la ven, reinita!

–Buenas noches, poli...

–Me dijo el licenciado Marcos que en cuanto usted llegara, yo le marcara a él... Para que usted no tenga que subir... Pase a la sala de espera...

–Gracias...

–¿Y esta chulada que la acompaña?

–Karla, una prima...

De nuevo quedé bajo un escrutinio varonil implacable: "¿acaso los hombres somos tan poco cuidadosos al admirar una mujer?", pensé.

–¡Que envidia me da el licenciado! ¡Me cae! –siseó el guardia.

–¿De veras, poli? –acicateó mi madre...

–¡Ay, reinita! ¡Pues cómo no! –me evaluó el vientre y los muslos, y se dirigió a mí, sin decoro– Con perdón, señito Karla: ¡está usted bien rica!

Me sonrojé. El tipo viró hacia mi madre:

–¡A ver cuando me acepta la invitación al cine, Karencita: ¡se la reitero!

–Es usted casado...

–Pero mi vieja no es celosa...

Mi madre fingió reír.

–Vamos a la sala de espera...

–¡Con confianza! ¡Está usted en su casa!

Cuando iba yo a sentarme, mi madre retomó el tono ejecutivo que me asustaba:

–¡Acomódate con cuidado, como si temieras enseñar los calzones!...

–Karen, la falda está cortísima y apretada: es imposible que no se me vean...

–Lo sé... Pero es una cuestión de actitud...

Acaté la instrucción.

–¿Así?

–Estás perfecta... Ahora, permanece derechita... ¡Que no se te olvide!...

–De acuerdo...

–Ahora, cruza tus piernas: la derecha sobre la izquierda... Apriétalas más para subrayar su redondez...

–¡Rayos!

Mi madre verificó mi posición. Suspiró y retomó el hilo:

–Esta noche serás el centro de atención de muchos hombres... Trata de mostrarte siempre de buen humor; ríe, con discreción pero con intensidad... Celebra los chistes que te hagan, como si fueran ingeniosísimos... Y cuando te coqueteen, tú coquetea también... Sé sexy...

–¡Karen, no sé coquetear! ¡Mucho menos ser sexy!

Un taconeo nos hizo voltear hacia la puerta:

–Ya te lo dije: tendrás a las mejores maestras...

Tres edecanes entraron: voluptuosas, de rostros divinos, con ropa idéntica a la que mi madre y yo usábamos. Destilaban seguridad.

–¡Karen! –chilló la primera...

–¡Alyssa! –saludó mi madre...

Se saludaron de beso y abrazo... Las otras dos me vieron, ¡interesadas en mi pelo y en mi maquillaje!

–¿Y esta bebé? –preguntaron ambas, como saludo, casi al mismo tiempo...

–Es Karla, mi prima... Karla, te presento a Aki y a Selena...

Las recién llegadas me saludaron de beso.

–¿Saben quiénes más vienen? –preguntó Alyssa.

–Ni idea –respondió mi madre–. No sé ni de qué pinche evento se trata...

Una voz masculina nos informó:

–Es la fiesta privada de una constructora...

Marcos, el Gerente de Relaciones Públicas de la empresa estaba saliendo del elevador, escoltado por cuatro edecanes más.

–¡Vaya! –se admiró Aki– ¡Valeria, Paloma, Mago y Estefanía! ¿Sólo las top, Marquitos?

–El pinche dueño de la constructora nos avisó apenas hoy –explicó–... Una importadora de licores le falló, y optó por cedernos el evento en exclusiva... ¡Nos llevaremos un dineral!... La única condición: diez edecanes de lujo...

–Pues, somos ocho tripe-A –contó Selena......

–Nueve –lanzó con entusiasmo otra edecán más, mientras atravesaba la puerta...

–¡Nora! –se entusiasmó Paloma, y corrió a recibirla.

Yo permanecía en congelamiento: no sabía qué decir o cómo reaccionar. Marcos lo notó:

–¿Por qué tan callada, guapa?

Marcos no pasaba de 40 años, y tenía la típica apariencia de los devotos del gimnasio: bajo su carísimo traje, se adivinaba un físico cultivado con exigencia y con precisión. Se acercó a mí, y me saludó de beso.

–Karen me dio tu nombre por teléfono, amor, pero soy distraído. ¿Me lo puedes repetir?

Recordé la escoba, junto a la puerta.

–Karla –susurré...

Con movimientos suaves, me despojó del abrigo, y se lo entregó a Paloma. Luego, me tomó la mano derecha, me levantó el brazo y me hizo girar.

–¡Espectacular! –afirmó...

Mi madre no disimuló su orgullo:

–Te lo dije, Marcos...

–Te quedaste corta... Podemos decir que tenemos diez edecanes triple-A...

–¡Salgamos, entonces! –invitó Nora, quitándose una preciosa gabardina...

Fuimos hacia el estacionamiento de la empresa, donde nos esperaban tres camionetas Suburban. Los choferes tomaron los abrigos, las gabardinas y las bolsas, y las acomodaron atrás. Luego, se dispusieron para apoyarnos a trepar.

–Karen –sugirió Marcos–, supongo que tú y tu prima irán conmigo...

–No –respondió mi madre–. Deja que Karla se aclimate con sus compañeras. Prefiero que Aki, Estafanía y Alyssa la vayan poniendo al tanto de lo que hacemos...

Me brotó el miedo, otra vez.

–¿Estás segura, Karen? –titubee.

–Totalmente...

Mi madre se acercó a mí, fingió acomodarme un arete y me ofreció una laminilla de menta:

–Imítalas en todo –me secreteó–... Te moverás como ellas, hablarás como ellas, reaccionarás como ellas... Un solo error, y te madreo... ¿Entendiste?...

–Sí –temblé.

Estefanía se nos unió.

–Para no regar el tepache con mis comentarios: tu prima se ve peque... ¿Tiene experiencia?

Mi madre me dio una nalgada:

–Desquintaron a esta cabrona en la secundaria, y no ha parado... Su actual novio es 17 años mayor que ella, casado, y se la lleva de viaje a cada rato... Acaba de regresar, con él, de la playa...

No podía más. Subí a la camioneta, sintiéndome en una pesadilla de la que no podía despertar.

Por fin, las Suburban salieron a la noche. Aki me examinó.

–¿Nerviosa?...

–Mucho...

–Tranquila –se rió Alyssa, poniendo su mano en mi muslo–: con el cuerpazo y con la carita que te cargas, la mitad de tu chamba está hecha... ¿En serio es tu primera vez como edecan?

–Sí...

Traté de no pensar más, y me concentré en las ademanes de las tres vampiresas: su estilo de acomodarse el pelo, su posición recta al sentarse (ostentando sus pechos), sus movimientos de manos, su entonación de voz... Con una seguridad impresionante, en todo momento dejaban la sensación de saberse ricas; y cada centímetro de su cuerpo parecía gritar: "sí, mírenme, soy real"... De esta manera, el tiempo me resultó insuficiente: ¡eran tantos los sutiles detalles del comportamiento femenino!... No obstante, cuando nos apeamos, yo estaba mucho más en mi papel.

La realización del evento está programada en un lujoso salón, ubicado justo en el último piso del hotel más exclusivo de la ciudad. Obvio: el elevador privado estaba a nuestra disposición.

–Tenemos que hablar –le dije a mi madre.

–Lo supuse –rió.

Pese a que el evento aún no comenzaba, el salón bullía por los últimos preparativos: en la entrada, unos técnicos inflaban una gigantesca cerveza confeccionada en hule; a la izquierda, un ejército de meseros terminaba de montar un pantagruélico bufet; a la derecha, un grupo musical alistaba sus instrumentos; al fondo, bajo un descomunal logotipo de la constructora, un discjockey probaba el sonido.

–Pónganse los cascos y colóquense alrededor de la cerveza –ordenó Marcos–... Yo les iré dando indicaciones...

–Vamos al baño, antes –avisó mi madre, y me tomó del brazo...

Fuimos, en efecto, al baño... Pero no a orinar...

–¡Te pasas, Karen! ¿Por qué le dijiste a Estefanía que estoy cogiendo desde la secundaria?

Mi madre hizo una cara simpática.

–Corrección: que te están cogiendo...

–¡Peor!

–Para que corra la voz, y todas te acepten... No tienes ideas de lo competitivas que son algunas edecanes, especialmente con las nuevas... Ahora te ven no como a una joven ansiosa por escalar posiciones, sino como a una simple putita...

–¡Karen, por favor! ¡No soy mujer! ¡Mucho menos una puta!

Mi madre me guiñó el ojo, me roció un poco de perfume y me metió a la boca una laminilla mentolada más.

–Pues les copiaste los moditos muy bien...

–¡Karen!

–Ya sabes: continúa así... O mañana tendremos que comprar una escoba nueva para la casa...

A punto de llorar de impotencia, salí del baño. Los primeros invitados estaban llegando.

–¡A tu posición, Karla! –me gritó Marcos...

La siguiente hora fue atroz. Mi madre sabía perfectamente con quien me había encaminado. Todas las edecanes eran excitantes, sí, pero tanto ella como Aki, Estefanía y Alyssa tenían una peculiar manera de acercarse a los hombres: no había gesticulación suya que careciera de sensualidad. Pronto, con pavor genuino ante la posibilidad de una tunda, me dediqué a calcarlas, pero en automatismo. Actuaba con coquetería femenina, sí, pero dentro de una especie de bache negro: sin atender a los rostros, a las voces o a la música de reguetón. Hasta que un tono ronco, viril, me sacó del trance:

–¿Puedo tomarme una foto contigo, muñeca?

Era el hijo del dueño de la constructora: un joven extremadamente bien parecido, alto y pulcro.

–Sí –balbucee con timidez.

Por respuesta, el joven sonrió, extrajo una pequeña cámara digital de su chaqueta, y le pidió a uno de sus amigos que nos retratara. Me abrazó, entonces, por la cintura y me atrajo hacia él. No pude dejar de notar su aroma: olía riquísimo.

–Gracias –me dijo, dándome un suave beso en la mejilla, tras el flashazo–... Eres la más guapa de las diez...

Entonces, la evidencia me cayó de golpe: ¡a los ojos de todo, yo ya era no una edecán más! ¡Me distinguía del resto por mi aspecto paradójico, de lolita: provocador y sexy, a la vez que ingenuo y juvenil! En un santiamén, comencé a distinguir las quemantes miradas masculinas sobre mi piel. ¡Contra mi voluntad, me había transformado en un objeto erótico para mi propio género! ¡Los hombres me admiraban, me deseaban! ¡Yo estaba cautivando su atención, como una flor que atrae una colmena de abejas! ¡De hecho, pronto la mayoría de los invitados parecía querer insertar su aguijón entre mis tallos y polinizarme!

–Te estás robando el evento –me dijo Marcos, complacido.

Con júbilo evidente, mi madre se me acercó también.

–Cuando te abracen para las fotografías –aconsejó–, recárgateles en el pecho a los cabrones; abrázalos... Finge que te sientes afortunada de que te tomen en cuenta...

–Entiendo...

–Pero, bueno... Creo que es el momento...

–¿De qué?

–De rehidratarte... ¿Tienes sed?

–Más o menos...

Tras decirle algo a Marcos, mi madre fue hacia el bufet y regresó con una botella de agua abierta. Me la dio.

–Bébela toda –indicó–... Tu pintura de labios es waterproof... No se correrá...

Apuré el contenido en un respiro: aunque ligeramente amarga al principio, me resultó refrescante. A partir de ahí, no deje de posar: me entró un bienestar general y mi ansiedad se disminuyó por completo. Así, creyendo que estaba yo más en sosiego, obedecí los consejos de mi madre... Pero no contaba con los desequilibrios emocionales de ella; tampoco con el destino...

De repente, experimenté calor, tanto físico como emocional, y me sentí a gusto en el evento, muy a gusto... Luego, mi percepción sensorial se exaltó: comencé a captar olores fascinantes (a distinguir los rudos toques de las lociones masculinas, incluso), mientras mi corazón parecía acompasarse al ritmo de la música. Justo en ese momento, un gerente de la constructora, con algunos tragos de más, se me acercó para una fotografía, y me musitó libidinosamente al oído:

–Estás bien buena, mija...

Recordé a César, y me entró el morbo de una manera desbordada. De hecho, comencé a sentirme sexual, terriblemente sexual, sin autocontrol...

–Gracias –balbucee...

El gerente sonrió y, fingiendo abrazarme para despedirse, se me recargó:

–Mira como me tienes...

El contacto de su pene erecto, enorme, me alteró: tenía yo la piel hipersensible, y cada roce sobre ella empezó a arrancarme sensaciones inesperadas, disfrutables todas... "¡Dios! ¡No puede estar gozando con esto!", pensé... Traté, sin éxito, de poner la mente en blanco, pero la voz de mi madre comenzó a retumbar en mi mente: "estarás parando vergas toda la noche", "estarás parando vergas toda la noche", "estarás parando vergas toda la noche"...

–Me gustaría invitarte, un día de éstos, a tomar una copa –agregó el tipo–... ¿Estás libre?...

Me sorprendió oír mi propia voz:

–Soy casada...

–¿Cómo se llama tu marido?

–César...

–¿Y te atiende bien tu marido?

–Mucho...

De golpe, para mi estupefacción, deseaba no sólo que ese macho siguiera pensando en mí como mujer, ¡sino que me imaginara, en tal sexo, teniendo relaciones!... No buscaba yo contacto alguno con él, ¡ni por equivocación! Pero me excitaba el hecho de pasar tan plenamente por hembra...

–Mi marido me coge delicioso todas las noches –le secretee...

–Dichoso él –me respondió, introduciéndome su tarjeta de negocios en el bustier, cerrándome un ojo y avanzando a la fiesta...

Pronto, me sumí en una desinhibición total...Traté de enfocar los ojos en un solo punto y no pude, así que deslicé mi mirada de entrepierna en entrepierna. ¡Sólo podía pensar en comportarme como mujer y en estimular a los machos!

–¡Prepárense! –nos alertó Marcos...

Las luces se apagaron, y el discjockey anunció:

–Es medianoche... La hora sexy de la fiesta...

Mi madre se puso junto a mí, y me cuchicheó:

–Cuando oigas tu nombre, avanza a la pista...

El discjockey principió una letanía, con un tono deliberadamente varonil:

–Ellas son el sueño erótico de la noche... Nuestras edecanes: Aki... Estefanía... Karen... Valeria... Paloma...

Comenzaron a sonar, a todo volumen y sin descanso, las notas de una canción de Daddy Yankee: "El ritmo no perdona"... Y cada edecán avanzó, bailando sexualmente...

"Oh / A que te pego. Ponlo ahí / A que te pego. Sigue ahí / A que te pego. Ahí, ahí / A que te pego. Yo. Oh / A que te pego. Ponlo ahí / A que te pego. Sigue ahí / A que te pego. Ahí, ahí / A que te pego. Yo. Oh".

–Karla...

Para ese momento, mi excitación estaba al máximo... Avancé, pues, hacia la pista, con movimientos lentos y precisos, y me arranqué a bailar, como jamás lo había hecho.

"A que te pego. Ponlo ahí / A que te pego. Ma, sigue ahí / A que te pego. Ahí, ahí / A que te pego. Yo. Oh / A que te pego. A que te pego / A que te pego. A que te pego / A que te pego. Tú, sigue el juego / A que te pego. Yo / Persíguelo. Persíguelo. Persíguelo aquí en la zona / Persíguelo. Persíguelo. Persíguelo, juguetona / Persíguelo, que el ritmo no perdona /
Qué. No perdona. Qué No perdona".

Mi cuerpo fluía solo, sin ataduras, enviando mensajes sexuales a todos los varones... Yo notaba el frenético meneo de mi vientre, el desafío abierto en que se había convertido... De pronto, distinguí al hijo del dueño de la constructora, en el borde de la pista, y, sin pensar, me le acerqué, hasta rozar mis piernas con las suyas. Entonces, cientos de voces masculinas iniciaron un coro inesperado:

–¡Karla! ¡Karla! ¡Karla!

No pude pensar: le di la espalda al chico y, voluptuosamente, me incliné hacia delante: mis nalgas quedaron frente a él, contundentes, a la altura de su pene. Entonces, con exaltación, con sensualidad, me tomó desde atrás, y me recargó el pubis. "Sí", me complací, al notar la erección. "Lo he calentado, como a César". Perfectamente sincronizados, ambos comenzamos a mover las caderas de derecha a izquierda...

–Perrea, nena –me dijo–... Perrea...

Sin previo aviso, me sentí convulsionar por dentro. Me incorporé un poco, giré hacia él y lo vi a los ojos; justo en ese momento, comencé a eyacular: pese a estar atrapado, mi pene se convulsionó, llenando de esperma la cinta adhesiva... Gemí un poco, mas no me detuve... Me separé del chico y seguí bailando...

"Ponle bajo y que azote la batería / Ritmo bestial que te pone bien al día / Suena el timbal. Ra, ca, ca, ca, tan, tan / Cuerpo chamboneando. Ra, pa, pa, pa, pan, pan / Al alma porque esta pendía la azotea / Fuego a la jijotea pa’que suelte a Dorotea / El fuego del caribe no hay quien lo esquive / El mundo entere el reguetón se vive. No pare / Prende. Prende. Prende. Prende. Prende ese mahon / Prende. Prende. Prende. Prende. Prende, préndelo / Échale pique, échale pique / Doctor Daddy tiene la cura, si tú quieres que te medique, may / Échale pique, échale pique / Hasta abajo, guayando hebilla / Esto es sencillo. No te compliques".
No necesito decir que, al término del evento. Marcos me ofreció continuar como edecán. Pero mi madre me disculpó:

–Esto fue sólo por ayudarte –le dijo...

–¡Pero no podemos desperdiciar a tu prima! ¡Es una bomba, la cabrona!

–Lo siento...

Desperté sintiéndome mal, con muchísima sed y con una extraña conmoción depresiva: estaba en la cama del cuarto rosa, sí, pero con el traje de edecán aún puesto. Contemplé los explantes que sobresalían de mi pecho, mis piernas (redondas, esplendorosas aún de glitters), mi vientre plano. Me retiré los guantes, y jugué con el reflejo del sol en las uñas postizas, larguísimas, lustrosas... Sin poder evitarlo, me lamenté de no haber nacido chica, y supe que no deseaba regresar a la ropa de niño.

Me incorporé un poco... Mi madre, divertida, me observaba desde la puerta, con el envuelto de pastillas en la mano:

–Mira qué madreada te dejó el éxtasis... Pero valió la pena, ¿no?

Sí: mi madre me había drogado. ¡Con una dosis de mdma disuelta en agua había logrado no sólo que me gustara usar ropa de mujer, sino que tal cosa me excitara! Casi pude oír cómo se fracturaba la primera capa de mi masculinidad.

Repercusiones (2)

Mientras Vanesa escondía la poción Frederic se encontraba en la cocina buscando algunos cosas útiles, tenía que investigar más sobre su nuevo cuerpo, no podía volver a cometer el mismo error que con el cuerpo de Esther además de que el cuerpo de Jimena era el único que podía usar en contra de Vanesa,otra ventaja es que ella solo confiaba en su madre.

Vanesa se aseguró de ocultar muy bien la poción ,no sabía aún que podía hacer pero estaba segura que era algo malo.

Bajo nuevamente y solo miraba fijamente a Esther mientras ella se sentía asustada.
- Yaaa! Por favor Vanesa ,me estás asustando, que te he hecho yo para que me odies? -.
- Se que sigues ahí y que planeas como tomar nuevamente mi cuerpo pero no te dejare encontraré la forma de alejarte de nuestras vidas-. 
- De que hablas Vane? Si no quieres estar conmigo solo dilo y me iré a mi casa a estar sola -.
- Sigue fingiendo! Engañaras a mi madre pero a mi no -.     
- Sabes que ,me voy no te me quedaré donde no me quieren-.
- Anda ,vete de seguro harás lo mismo que hiciste conmigo-.

Esther se fue a la cocina y le pidió a su tía que la llevará a casa.

- Tia podrías llevarme a mi casa? -.
- Por que nena? No te gusta estar aquí?-.
- No, ya no. Vanesa tiene algo que me molesta anda muy paranoica desde que que llegue-. 
- Es verdad anda un poco confundida, dale tiempo-.
- No ,puedes llevarme tía? No te preocupes no le diré nada a mi mamá-.
- Y si te lleva Vanesa y así hablan un poco sobre el problema que tienen? -.
- Eso sería una muy mala idea-.
- Vamos chicas tienen que solucionar sus problemas, espera un segundo mientras hablo con ella-.
- Bien, lo intentaré-.

Jimena salió de la cocina y fue con Vanesa que se encontraba en la sala.

- Vanesa, te puedo pedir un favor? -.
- Claro mamá! Que se te ofrece? -.  
- Tengo que hacer algunas cosas y Esther ya se quiere ir a casa, podrías llevarla? -.
- No mamá, que tal y se apodera de mi cuerpo otra vez? -.
- Por favor Vanesa deja de decir tonterías, además podrías hablar con ella para tratar de arreglar sus diferencias-.
- Sabía que no me habías creído, crees que estoy loca ,verdad? No tengo nada que hablar con el,ella, como sea-.
- Muy bien, sería una lastima que alguien se enterará que tomaste su auto sin permiso y te saliste de casa después de tener un brazo lastimado, pero no te preocupes yo la llevo-.
- (Me está chantajeando? Tendré que hacerlo! ) Esta bien ,esta bien, lo haré pero con esto perderé mi castigo,no? -.
- Seguirás castigada pero te lo podría reducir-.
- Pues ya que -.

Jimena llamo a Esther y le pidió que subiera al auto con Vanesa aunque ambas se negaron poco a poco las convenció.
Las chicas partieron y el cerro las puertas delantera y trasera para que nadie lo molestará.

Era su momento, la hora que tanto esperaba por fin consiguió el cuerpo que quería.




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Echa un vistazo y dinos que te parece

Repercusiones (1)

Vanesa llegó después de un rato y salió corriendo del auto para abrazar su madre.

- Mamá! Qué bueno que estás bien -.
- Vanesa ,me tenías muy preocupada
¿En donde estabas? -.
- Discúlpame , pero te tengo que contar todo lo que sucedió. Tal vez no me creas al principio pero todo es verdad-.
- Ok, cuéntame-.
-Bueno, todo empezó con aquella vasija que Nick me regaló, cuando caí de las escaleras y se rompió quede completamente perdida,pero cuando desperté no era yo-.
- Como es eso de que no eras tú?-.
- Literalmente,no era yo! Un anciano tomo el control de mi cuerpo y actuaba igual a mi, incluso algunas veces tocaba mi cuerpo o se desnudaba en mi habitación-.
- Es verdad todo esto que me estás contando? -.
- Si , mamá. Déjame terminar. Al parecer el anciano se enamoró de Esther mi prima y esta mañana salió de mi cuerpo para tomar el cuerpo de ella , cuando desperté esta mañana escuché gritos que salían de tu habitación luego me di cuenta que en realidad estaba haciendo lo mismo con el cuerpo de Esther-.
- No puedo creer lo que me estás diciendo-.
- Pues debes creerlo , pero eso es sólo una parte , pues aquel pervertido me convenció de llevarlo a casa de mi tía Fabi en el auto de Papá-.
-Tomaste el auto de tu padre? Estas en serios problemas jovencita-.
- Mamá!!! Luego me puedes castigar un mes entero si quieres pero déjame terminar de contarte-.
- Esta ​bien ,sigue,sigue-.
- Al llegar se encontraba cerrado y de alguna forma logro abrir ,entramos me pidió que entrara con el a su habitación y me propuso ponerme el vestido rojo que traigo puesto, yo incrédula acepte e incluso ofreció obsequiarmelo  pero me negué-.
- Entonces por que lo traes puesto?-.
- Al final me convenció, después se abalanzó sobre mi ,me quito el vestido y me acaricio mis senos , puedes creerlo? -.
- Tranquila nena ,ya paso-.
- No puedo estar tranquila , el tipo me violo en el cuerpo de mi prima y anda por ahí suelto con la posibilidad de entrar en cualquier cuerpo y controlarlo imagina cuántas personas han sido sus víctimas-.
- Vanesa ,no podemos hacer nada,no sabemos cómo hace eso de poseer cuerpos-.
- Por eso vine aqui para advertirte que tengas mucho cuidado, no confíes en nadie solo tú y yo sabemos esto, entendido? -.
- Si ,nena. Tendré mucho cuidado-.
(Vaya incrédula no sabe que el peor enemigo es el que está en casa, todo marcha bien por ahora)

En el auto Esther despertó y se bajó del mismo.
Entró por la puerta y en un segundo Vanesa se lanzó contra ella.

- Vanesa tranquila ,solo es tu prima! -.
- Mamá ,el es el anciano seguro sigue en el cuerpo de Esther ayúdame a detenerlo-.
- Vanesa, déjame por favor te lo suplico yo no sé de qué hablas, pero por favor quítate de encima-.
- Vamos Vanesa-. * La tomo por la espalda y la cargo para quitarla de encima de Esther*
- Mamá, es el ,es el! -.
-A ver Vanesa no crees que aquel anciano pudo haber dejado el cuerpo de Esther mientras tú venías para acá-.
- Es verdad, lo siento prima-.
- Mira como me dejaste, mi cabello es un desastre ,y mi blusa nueva quedó sucia-.
- Aún no confío en ti ,se que en ese cuerpo estuvo aquel viejo maligno-. 
- Ok? Gracias? -.
- Vamos Esther sube a cambiarte-.
- Tu crees que ella ya no es controlada por el anciano-.
- No lo se con certeza pero debes darle una oportunidad-.

Vanesa subió a la habitación de su madre, busco en las maletas de Esther para ver que podía encontrar , para mala suerte de Frederic encontró la poción de Posesión y la escondió en su habitación

El no sabía nada pues se quedó en la cocina buscando algunas cosas para utilizar en caso de ser necesario.

Repercusiones

La temporada 2 de "Hace Mucho Tiempo" tendrá como nombre Repercusiones esto con el fin de no tener tantas entradas con el mismo nombre y no confundirme.

Pd. Lo sé soy un invesil si me confundo con todo esto pero tengo más cosas en que pensar

lunes, 29 de mayo de 2017

Hace Mucho Tiempo (15) Final de Temporada

Mientras tanto Esther seguía tratando de salir de la habitación aún sin éxito.

-Maldita mocosa! Puso algo frente a la puerta y con esta fuerza de niña no podré hacer nada-.

Abrió la ventana y miro que tan alto estaba para saltar por ahí.
Aprovecho que la casa tenía arbustos por todas partes y se lanzó sobre ellos.

-No jodas, creí que estaba menos alto, creo que me lastime el hombro-.

Fue en ese momento cuando la mamá de Vanesa llegaba a casa de Esther.

-Tia Jimena! Que haces aquí? -.
- Vine a ver a Vanesa, me llamo por teléfono se escuchaba muy asustada-.
- Perdona eso tía ,estábamos jugando y le pedí que te llamara-.
- No hagan eso jamás, me sentí muy asustada, creí que de verdad Vanesa estaba en peligro -.
- Lo siento se que estuvo muy mal-.
- Bueno ,llámale a Vanesa ya debemos irnos-.
- Tía! Vane no está aquí, de seguro ya está en tu casa-.
- Bueno, vámonos ya! -.
-Ok-. (Oportunidad perfecta para tomar ese sexy cuerpo y de paso deshacerme de toda sospecha con este)

Esther cerró la entrada principal y subió con su tía en su auto.
Para suerte de Esther su Tía Jimena no reconoció el auto donde habían llegado.

Camino a su casa Vanesa volvió a llamar a su madre pero Esther contesto.

-Vane! Donde estas? -.
- Hey, que haces con el teléfono de mi madre? -.
- En tu casa! Que bien , ya vamos para allá -.
-No fingas! Dale el teléfono a mi madre-.
- No creo, es probable que tardemos un poco en llegar ,pero trataremos de estar ahí pronto-.
-Basta! Deja de jugar conmigo-.
- Adiós prima, espero verte en la casa-.

Termino la llamada y devolvió el teléfono a lo que su tía pregunto.

-Que paso? Esta en mi casa? -.
- Si tía , me dijo que haya estaba pero que iba a salir-.
-Ya veo, seguro su novio fue a buscarla para salir a comer-.
- Es muy probable-.
- Ese chico la tiene completamente perdida incluso sus calificaciones han bajado desde que lo conoció-.
- Entonces ese tal Nick es mala influencia?-.
- Siempre​ he creído que solo la distrae de sus obligaciones, pero solo es un amor pasajero, estoy segura que lo dejara pronto-.

Llegaron a la casa y entraron.

-Esther podrías ver si Vanesa está arriba, tengo que limpiar la cocina-.
- Si tía , voy a buscarla-.

Frederic sabía que la chica no estaba así que fue directamente a la habitación donde escondió la poción, la saco de su maleta y nuevamente la bebió.
El cuerpo de Esther quedo inconsciente y el espíritu de Frederic salió de el, rápidamente se dirigió a la cocina y por la espalda se introdujo en Jimena.
El cuerpo de Jimena cayó también y pasaron unos minutos antes que tomara posesión de aquel cuerpo.

Cuando despertó miro alrededor y se emocionó.

- Ahora si, debí poseer a ella en un principio,solo tuve problemas con el cuerpo de la otra mocosa, debo borrar su memoria sino después llegan los problemas-.

Subió a la habitación,su habitación, y miro el cuerpo de Esther completamente inconsciente.

- Aquí estás​ niña, sinceramente no me gustó tanto tu cuerpo como el de Vanesa pero debo decir que fuiste aceptable, ahora borraré las evidencias, siento como fluye la la energía en mi, entre más cuerpos posea más energía tendré y haré hechizos más complejos-.

Recito el hechizo y gracias a la magia lo que Frederic hizo mientras era poseída fue borrado completamente.
La arrastro hacia abajo y la llevo a el auto donde la encerró.

Nuevamente entró a la casa y su teléfono sonó.

-Hola?-.
- Mamá? Estas bien? -.
-Me siento excelente! Porque preguntas?-. - Llegando a casa te explico solo aléjate de Esther, ella no es quien dice ser-.
- Es una broma acaso? -.
- No mamá, Solo dime , donde esta Esther?-.
- No lo se , me pidió que la dejara en casa de tu novio Nick-.
- Bueno, tengo tiempo llegare a casa muy pronto y te explicaré,ok? -.
- Si nena ,aquí te espero-.

No tenía un plan en concreto pero sabía que Vanesa había mordido el anzuelo

Hace Mucho Tiempo (14)

-Ya basta Esther-. *Suplicaba Vanesa*
-Que acaso no te esta gustando prima? -.
-No, no debemos hacer esto, somos familia y además yo no soy lesbiana​-. 
- Vamos, solo es un juego, además a mí me está gustando y por tus gemidos parece que a ti también-.
-Estas loca, me voy de aquí y le voy a contar todo mi madre-.
- Bueno,bueno, ya! Te dejaré pero prométeme que no le dirás nada a mi madre ni a la tuya-.
-Ya te dije, les diré todo-.
-Entonces no te puedo dejar ir-.
*Cerró la puerta y paro frente a ella*
-Ya déjame salir Esther! -.
- No lo creo-.
-Bueno, llamaré a mi madre-.
*Tomo su teléfono*
-Nooo! -. *Se lanzó contra ella y la golpeó su mano donde sostenía el teléfono*
-Quítate , ahora mismo-.
-No te puedo permitir que le cuentes todo esto, ni nada de mí-.
- De ti, que hay de ti?-.
-Nada importante-.

De repente a Vanesa le llegaron algunos recuerdos de lo que había pasado cuando Frederic la poseyó.

-Ya recuerdo, no fue un sueño! -.
-De que hablas tonta?-.
- Lo que pasó después de caer de las escaleras-.
- Has perdido la razón? -.
-Si, ya se todo , un anciano me controlaba y cuándo llegaste todo cambio-.
- Yo? Yo que tengo que ver en esto? -.
- Entonces, si cuando tu llegaste el anciano abandono mi cuerpo.  TU!!!    Tu eres el anciano! Ahora controlas a mi prima! -.
- Que dices Vanesa? Soy yo! Esther! Tu prima favorita! -.
- Todo esta muy claro, no trates de engañarme-.
- Esta bien , ahora sabes quién soy, pero que puedes hacer para detenerme? No puedes hacer nada mientras tenga este cuerpo, o serías capaz de lastimar a tu propia familia? -.
- Si puedo sacarte a golpes de ese cuerpo, lo haré! -.
-Inténtalo -.   
- Lo haré-. *Se lanza sobre Esther y comenzó a golpearla*
- Niña, no sabes con quien te metes-.
- Sal de ahí , maldito! Deja este cuerpo! -.
- No lo creo -.

Esther logro darle la vuelta a la pelea y puso en el piso a Vanesa

- Te digo algo niña , siempre serás especial para mí. Tu cuerpo fue el primero al que toque en siglos y miré desnudo frente al espejo muchas veces, debo admitir que me encanta ,ver tu lindo cuerpo desarrollándose mientras metía tus dedos por la vagina fue algo inolvidable- .
- Eres un hij* de p*ta! -.
- Lo se niña, pero no puedes hacer nada, cuando menos te lo esperes voy a volver a tu cuerpo a terminar mi aventura y me quedare ahí para siempre ,dejando tu alma encerrada en tu cuerpo sin poder huir-.
- No si antes me deshago de ti -.   
*Tomo a Esther del cabello y la lanzó a un costado*
- Estúpida! -.

Vanesa salió corriendo de la habitación no sin antes tomar algunas cosas , rápidamente movió un pequeño sofá y lo puso frente a la puerta.
Esther seguía en el suelo pensando que haría con Vanesa.

- (Maldita sea, olvide borrarle la memoria  después de salir de su cuerpo, ahora que haré? Que haré?)-.

Tomo algo de ropa y se la puso ,trato de abrir la puerta pero algo impedía que se abriera

Mientras tanto Vanesa ya se había puesto el vestido que agarro con mucha prisa y los zapatos.
Busco su teléfono pero estaba en la habitación de Esther, ni sabía que hacer pues tampoco tenía las llaves del auto, de igual forma las había dejado en la otra habitación. Encontró en la habitación de su tía un teléfono fijo y le llamo a su madre.

- Mamá, soy yo Vanesa! Ven deprisa a casa de mi tía Fabiola-.
- Que hacen allá ,le dije a Esther claramente que no salieran de la casa-.
-No hay tiempo de explicar ,ven pronto-.
- Bien voy saliendo del trabajo estaré ahí en unos minutos-.
- Apresurate mamá-.

domingo, 28 de mayo de 2017

Buen Punto

Ves esto?
Mira! Estas son dos grandes razones por las que solo poseo mujeres.

Hace Mucho Tiempo (13)

Esther solo se limitó a buscar algo sexy y se puso lo primero que encontró, se quitó la ropa y nuevamente observaba sus grandes pechos.
Al otro lado de la habitación se encontraba Vanesa admirando el hermoso vestido de su prima y esos increíbles zapatos.
Esther la observó a lo lejos y la miraba detenidamente, se estaba excitando así que se le acerco.

-Vanesa , te ves increíble! -.
- Enserio? -.
-Si, te puedes quedar con el vestido y los zapatos si quieres -.
- No puedo aceptarlos a tu madre le han deber costado una fortuna-.
-Vamos, mi madre puede comprarme muchos más,además a ti se te ven mejor que a mi, o es que acaso no los   quieres?-.    
-Ok,ok, me atrapaste , si los acepto, me encantaron -.
- Pero hace falta algo-.
- Así? Que? -.
- Cierra los ojos-.
-Bien, pero para que?-.
-Es una sorpresa mantenlos cerrados-. 
*Esther tomo la parte de abajo del vestido y comenzó a quitárselo a Vanesa*
- Oye por que me lo quitas? -.
-Bueno, te queda muy bien el vestido pero te ves mejor sin el!-.
*Dijo mientras acariciaba suavemente a  Vanesa* 
-No, yo... Nesecito mi ropa-.
- Vamos Vanesa! Te va a encantar-.
* La empujo hacia su cama y se montó encima de ella-.
-Espera Esther , se hace tarde-.
- No pongas pretextos nena ,esto será rápido-.

Esther le coloco el dedo en los labios tratando de que ella guardara silencio, luego se quitó de encima y bajo hasta sus piernas, ya ahí le pasó la mano por encima de su pantie.
Vanesa dio un pequeño gemido de placer y comenzó a excitarse.
Esther se quitó  su pantie y la lanzó al rostro a Vanesa.
Le quito el sosten a la chica y procedió a quitarle su pantie también.

- Esta tarde te vas a divertir Vanesa! -.
- Esther! Por favor ya para todo esto-.

Tomo su pantie y la froto por su nariz, le encantaba ese aroma.
Se acercó a ella y introdujo un par de dedos en su vagina, Vanesa gimió otra vez y parecía que poco a poco le gustaba. Paso un rato así y Vanesa estaba fascinada , obviamente Esther estaba más que encantada con la situación.

Esther se montó nuevamente sobre Vanesa y froto sus pechos con lo de ella.

Hace Mucho Tiempo (12)

Ambas chicas bajaron a desayunar y mientras comían platicaron algunas cosas, aunque más bien lo de Esther parecía un cuestionario.

-Ahora si, cuéntame cuál fue tu sueño?-.
-Soñé que en la noche cuando caí de las  escaleras quedaba inconsciente y alguien más controlaba mi cuerpo por mi-.
- Solo eso ,no recuerdas nada más?-.
-No , nada-.
- Y tu madre? Donde trabaja? -.
- En una escuela justo en el centro de la ciudad-.
- Y tú? -.
-Pues yo sigo en la escuela, estoy apunto de salir ,espero sacar un buen promedio para el siguiente nivel académico-.  
- Ya veo, y como es por aquí prima? -.
-Es muy tranquilo la verdad-.
- No hay problemas con nadie? -.
-No, no hay muchos vecinos por aquí -.
-Oye sabes conducir? -. (Tengo una grandiosa idea)
- Si, mi padre me enseño-.
- Que te parece si tomamos el auto de tu padre y salimos a dar una vuelta? -.
-Por supuesto que no! Si mis padres se enteran estaré en muchos problemas-.
-No tienen porque enterarse, o si? -.
-No, pero prefiero no arriesgarme-.
-Anda prima, nesecito ir a mi casa, no seas mala onda. Tu puedes llevarme a casa rápido y regresar antes de que tu madre regrese a casa-.
-Segura que no tardaremos? -.
-Te lo prometo!-.
-Esta bien, Vamos! -.

Entraron a la habitación de la madre de Vanesa y buscaron las llaves, "Esther" aprovecho y tomo algunas prendas de su tía para olfatearlas, cuando finalmente las encontraron se fueron a casa de Esther.

-Si sabes donde es mi casa,verdad?-.
-Claro que si -.
-Muy bien-.
-Y a todo esto cuál es la urgencia de ir a tu casa? -.
-Tengo que ir por ropa-.
- Más ropa! Pero si llevaste como tres maletas-.
-Si, solo un poco más , tu sabes que me encanta la ropa-.
- Claro ,Claro-.

Vanesa condujo un rato, iba con mucha precaución​ para no ser vista por algún policía o alguien que descubriera que era menor de edad.
Justo cuando llegaban recordó que las puertas nesecitan llaves específicas que las abren y el no tenía una.

-Carajo, no traigo llave-.
- No hay otra forma de entrar? -.
- No lo creo-. ( Amenos que habrá la puerta con un hechizo, no se si tendré energía suficiente para realizar algo así,no he acumulado mucha energía)
-Entonces ,que haremos? -.
-Déjamelo a mi-.

Salió del auto y recito un hechizo ,de pronto la puerta se abrió y las alarmas se desactivaron.

-Listo prima!-.
-Como abriste? -.
-Recordé que había una llave escondida por ahi-.
- Ah, ya veo-.
-Vamos hay que entrar -.

Las chicas entraron y cerraron la puerta principal, Frederic tenía grandes planes y uno de ellos era experimentar el sexo con otra mujer, así que la subió a su habitación y comenzó a manipularla.

-Vamos Vane, sube conmigo así me ayudas a escoger-.
- Esta bien... -.
-Que debería llevarme? -.
- No lo se,tienes un clóset muy grande-. 
- Si, ni yo misma se que tanto hay aquí-.
-Mmm... Que te parece algo de ahi -. *Señaló algunos vestidos y faldas del clóset*    
- Si, me parece bien, ¿Quieres probarte alguno? -. 
- Es enserio? -.
-Si,toma algo de ahí y pruébalo te aseguro que te verás bien​-. 
-Pero esa ropa parece muy costosa, seguro es de diseñador-.
- Tranquila prima, tu puedes usar la que quieras-.   

Vanesa tomo un hermoso vestido rojo, se quitó sus jeans y blusa y se lo puso.

-Wow! Wow! Vanesa te ves hermosa! -.
-Gracias prima! Solo falta algo ,puedo tomar unos tacones-.
- Si, toma todo lo que quieras, te tienes que ver hermosa-.

sábado, 27 de mayo de 2017

Demasiado lento Javier!

Javier y Carlos son compañeros en la Facu de Alexa y ellos practican la posesión con sus maestros para cambiar sus calificaciones y ellos nunca habían poseído a una chica y pues querían probar con su compañera, pero Carlos fue más rápido y mientras estaban celebrando el cumpleaños de la mamá de Alexa, Carlos la poseyó dejando a Javier sin la posibilidad así que por consejo de Carlos poseyó a la mamá de Alexa y ya en estos cuerpos harán realidad su fantasía

Cap hecha por Dan Venom
Su página:
https://www.facebook.com/posesiones.newcambio.de.cuerpo/

Posesión Instantánea

viernes, 26 de mayo de 2017

Mmmm....

No subí la historia porque no siquiera llegamos a las 200 visitas
Otros días en cuestión de horas rebasamos las 500 visitas
Mañana espero ya haber pasado las 600 visitas inmediatamente publicaré 3 capítulos de la historia.

jueves, 25 de mayo de 2017

Hace Mucho Tiempo (11)

Por fin había llegado al orgasmo, pero esta no había nadie que la interrumpiera o al menos eso creía el.

En el otro cuarto ,Vanesa por fin retomó la conciencia y al despertar escucho los gemidos de placer por parte de "Esther".
Salió de su habitación y camino hacia la puerta.

-Quien anda ahí? Mamá? Eres tú?-.

Frederic dejo de tocarse y se quedó completamente mudo, no sabía que decir ni que hacer.
Su salvación era que la puerta estaba cerrada desde adentro pero tarde o temprano tendría que abrir.
Abrió la puerta y Vanesa la miro con una reacción de susto.

-Esther! Que haces? ¿Por que no tienes nada puesto? -.
- Prima! Mmm... Me estaba cambiando la ropa cuando tocaste-.
-Pero yo no veo ninguna maleta ahi-.
-Es verdad,olvide mis maletas en tu habitación,saldré a traerlas-.
-Ok?-. .

Frederic salió de la habitación y entro por las maletas en la de Vanesa.
Toda lo ropa era muy similar, entre muchos jeans y blusas tenía que elegir alguna. Tomo las maletas y las llevo con Vanesa.

- Prima! Que me vendría bien usar hoy? -.
*Mostró un par de blusas y unos jeans*
-Usa la blusa blanca y tus jeans-.
- Gracias prima!

Se estaba colocando la blusa cuando Vanesa la interrumpió.

-Oye no te vas a poner el bra?-.
-No , solo por hoy andaré sin bra, me siento más libre así-.
-Esta bien-.
-Todo bien? Te veo un poco confundida!-. -La verdad,no. Siento que perdí algunos días, no recuerdo nada de ayer o hace unos días. Parece que estuve atrapada en una pesadilla-.
-Por que dices eso? -.
- Pues tuve una pesadilla donde comenzaba a actuar como si no fuera yo,incluso sentía que era un hombre el que me controlaba-.
-Enserio? Que más soñaste? -.
- Que aquel momento en el que perdí el control quien se apoderó de mi fingió ser yo ,de alguna forma se las arregló y conocía mi vida perfectamente ,lo peor fue que tomaba una ducha y comenzó a tocarse y hacer cosas pervertidas pero fue interrumpido por mi madre-.
-Eso si que es raro, pero solo fue un sueño,no debes preocuparte por eso-.
- Parecía muy real-.
-Tranquilízate , mejor​ vamos a comer algo-.

=Esther la prima de Vanesa=

Captions

Hoy publicaré los siguientes dos capítulos de la historia y probablemente mañana otros dos,así que no se desesperen.

martes, 23 de mayo de 2017

Madre?

Mañana subiré el siguiente​ capítulo de la historia y también el relato seguiré con la parte 3

lunes, 22 de mayo de 2017

Hermanos Peleoneros

Hace Mucho Tiempo (10)

Estuvo afuera por una hora pensando que hacer pero no tenía una decisión concreta fue ahí cuando salió Esther.

-¿Que haces Vane? ¿Acaso piensas en alguien? -.
- Si, pero no te puedo decir -.
- Por que? No crees que yo te puedo ayudar? -.
- Tal vez pero prefiero mantenerlo en secreto-.
- Vamos puedes decírmelo no le contaré nada a tu madre-.
- Bueno, quien crees que sea mejor tu madre o mi madre? -.
- Pues siempre he creído que tu madre es muy buena, siempre está contigo, en cambio mis padres nunca están casi siempre me dejan sola en mi casa-.
-Pero no prefieres estar sola? -.
-A veces es divertido pues puedo hacer lo que quiera pero a nadie le gusta estar solo en casa-.
- A mi me gustaría! -.

No lo pensó dos veces y se decidió por poseer a Esther, ya se imaginaba cómo sería estar solo todos los días.

- Sabes que ,me acabas de dar una idea, quédate aquí vuelvo en un segundo-.
-Ok, fue un gusto ayudarte-.
-Gracias prima-. *Mostró una sonrisa malvada*

Subió deprisa a su cuarto dio un trago de la poción y se recostó en la cama.
Tardo un poco en hacer efecto pero finalmente funciono. Su alma salió del cuerpo de la chica y se dirigió hacia afuera donde se encontraba Esther.
En un rápido movimiento entró en ella y tomo el control.
Lo había logrado su poción funciono correctamente y podría ir de cuerpo en cuerpo recolectando energía para recuperar sus poderes, pero ahora le interesaba algo más.

Al poseerla,como con Vanesa tendría que esperar un poco para tomar el control completamente, obviamente al momento que entro en ella, Esther quedo totalmente inconsciente por el encierro de su alma en lo más profundo de ella.

Su tía salió para su trabajo y la vio tirada sobre el piso, rápidamente se acercó a ella e intento despertarla.

- Hey, Esther, Despierta! Niña, Despierta!-.
- Mamá? -.
- No, soy tu tía Jimena! -.
- Tía? Discúlpame tía debí quedarme dormida-.
- Eso ya lo note , pero que haces durmiendo aquí afuera-.
- Platicaba con Vanesa y esperaba que trajera algo pero tardo tanto que debí dormirme -.
- Ok, sube a mi habitación y acuéstate a dormir otra vez, todavía es muy temprano, y yo me tengo que ir al trabajo, aparte ahí en la cocina les deje comida para que se preparen el desayuno, por favor cuando Vanesa baje desayunen, entendido? -.
- Si tía,no te preocupes *bostezo* yo le doy de desayunar a Vanesa-.
- Muy bien, entra a la casa y vuelve a dormir de seguro Vanesa se quedó dormida también-.

Frederic entró y sabía que era hora de dejar de actuar, cerró la puerta principal y subió a la habitación de su tía, se paró enfrente del enorme espejo de la habitación y se miró en su nuevo cuerpo.

- Oh vaya, esta chica está más buena que la otra, empezando por estas tetas, son más grandes ,incluso pareciera que Esther es más grande que Vanesa-.

Salió de la habitación para ir por la poción a la habitación de Vanesa y esconderla ,ahí solo miro el cuerpo que había dejado sin ninguna reacción, aunque pronto iba a retomar la conciencia​.
Tomo la poción y se fue nuevamente al cuarto de su tía.
Ya ahí se quitó la pijama y la blusa que traía puestas , quedo solo con su pantie frente al espejo , se miraba y no cabía de la emoción en su nuevo cuerpo.

-Vaya,vaya, que cuerpazo tengo fue buena elección,estas tetas no son tan grandes como las de mi tía  pero son aceptables-.

El ya había experimentado lo que era un orgasmo femenino pero la última vez no pudo terminar porque fue interrumpido.
Ahora estaba a solas, se siguió tocando los senos con una mano y la otra la metió dentro de su pantie, lo que sintió fue increíble ,estaba extasiado con esa sensación, apenas frotaba sus dedos en la vagina y con eso era suficiente.
De pronto sintió que ya estaba mojada.